Monday, September 15, 2008

Las Vegas, octava entrega.

Más noticias palaciegas:
mi cumple fue el día trece
y tal evento merece
¡una visita a Las Vegas!

Puede parecer desatino
que fecha tan señalada
se celebre en un casino
sin la tarta acostumbrada.

Pero que nadie se llame a engaño
el éxito fue tan rotundo
que sin dudarlo un segundo
yo repito pa'otro año.

El Viernes salimos directo
en nuestro amado Toyota,
y aún en tan largo trayecto
la distancia ni se nota.

En unas horas apenas
pasamos de las pipetas
a esas salas siempre llenas
de dados, naipes y ruletas.

Esta vez, ¡que diferencia!,
como en tierra el marinero
no miramos el dinero
y gastamos sin prudencia.

Si ese gasto exagerado
te ha dejado boquiabierto
te diré que hemos comprado
hasta sales del mar muerto.

Cenas, copas y algaradas,
el dinero no es obstáculo:
pa' Zumanity, el espectáculo,
adquirimos dos entradas.

Y ese show tiene sustancia,
tiene arte, es erótico
manteniendo la elegancia
sin caer en lo estrambótico.

Acrobáticos desnudos
con aplauso consiguiente
de todo el público asistente
salvo homófobos ceñudos.

Y en Las Vegas, ¿no hay apuestas?
demostrando nuestro arrojo
lo pusimos todo al rojo
con consecuencias funestas.

Cumpliendo la tradición
jugamos a la ruleta.
¡Voto a bríos, maldición!
que bolita más inquieta.

Empezando con un pleno,
la suerte nos sonreía,
luego nos golpeó de lleno
una racha muy sombría.

De los dólares, muy tacaños,
sólo jugamos cuarenta,
que hay quien se deja la renta
y se amarga el cumpleaños.

Si ya lo dijo el profeta:
en este combate de suerte
siempre gana el más fuerte
y el más fuerte es la ruleta.

Y con este verso termino
el relato de las Vegas
ójala quiera el destino
que publique más entregas.

Vista desde la ventana de la habitación en el Excalibur

Desayuno en el Venetian

50.2mpg (4.7L/100km) a una media de más de 75mph (120km/h) y con el aire acondicionado todo el rato :)